lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Quien puede matar a un niño?

Pues, si son tan cabrones como los de la película de 1976 de Narciso (Chicho) Ibañez Serrador, yo mismo.


He estado trabajando en la biblioteca pública de Santa Margarida de Montbui durante unos cuantos veranos, y siempre había visto expuesta esta película que me llamaba la atención, sobretodo por su título, pero nunca la había cogido. Hace unas semanas, en el Phenomena Experience, proyectaban un ciclo de cine de terror español, a raíz del festival de Sitges, y una de las películas era la mencionada ¿Quien puede matar a un niño?. Estuve a punto de ir a la sesión, pero al final no pudo ser... así que decidí que tenia que ver la película sí o sí... y creo que es de las películas españolas de terror más angustiosas que he visto... que mal rato pasé (eso es bueno, ¿no?).

La película empieza con imágenes reales, en plan documental, de conflictos en los que los niños fueron víctimas involuntarias: campos de concentración, guerras, hambre,...; de manera que empezamos sensibilizándonos con las injusticias que tienen que sufrir los crios. Y hasta aquí llega la parte “documental” y pasamos a la peli, que nada tiene que ver.

Nada más empezar nos encontramos una playa repleta de gente, en la que aparece el cadáver de una chica (empezamos bien), y una pareja de turistas que llegan a la población. Su intención no es quedarse en el pueblo, demasiado masificado, sino que pretenden irse a una isla, Almanzora, donde el marido había estado en la infancia, que se encuentra a cuatro horas en barca. Así que la pareja alquila una barca y se van tan contentos a descansar en la isla, pero cuando llegan solo ven a algún niño por la calle, ni rastro de los adultos. La mujer, embarazada de seis meses, tiene muchas ganas de comer y descansar, pero parce como si hubieran abandonado el pueblo de la noche a la mañana. Y digo parece, porque pronto se darán cuenta de que los críos se han vuelto locos y han encontrado una nueva manera de divertirse... diferente.

De verdad os lo digo que, pese a que casi toda la película ocurre a la luz del día, entre el planteamiento macabro (que llega a su punto álgido en la escena de la piñata), la música, la atmósfera asfixiante,... lo pasé francamente mal.

Eso sí, es un peliculón poco conocido y que merece la pena de ser visto, sobretodo para aquellos que les guste pasar miedo.

Para que luego digan que en este país no se hacen buenas películas...

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