Cuando Universal se planteó llevar a la gran pantalla uno de los grandes musicales más vistos de la historia, con canciones hiperconocidas por el gran público, lo tuvo claro: la cuestión era convertir el proyecto en un megaproyecto de presupuesto desorbitado, poniendo al frente a un director de prestigio y a un plantel de actores de esos que llenan salas con solo leer su nombre en el cartel.
Personalmente, como suelo hacer desde hace ya algún tiempo, me enfrenté a la película después de haber hecho un gran esfuerzo por no leer ni una solo crítica y ni tan siquiera ver los diferentes clips promocionales que fueron saliendo desde que empezara a rodarse en el mes de marzo del año pasado. Así pues, mis únicas referencias han sido las nominaciones y premios que las diferentes asociaciones de críticos estadounidenses han ido otorgando desde que arrancó la carrera hacia los Oscar hace dos meses, donde he podido ir viendo como ni ‘el musical del año’ ni su director aparecían entre los mejores del 2012, y solo Anne Hathaway es, de partida, la mejor posicionada de cara a alzarse con una estatuilla dorada, habiendo sido la única integrante del grupo en ganar algún galardón.
Una vez vista ya puedo emitir mi propio veredicto y este es, en primer lugar, que ‘Los Miserables’ de Tom Hooper no es una película musical al uso, sino una película cantada con algunos números musicales propios del género en sí.
‘Los Miserables’ es un film que emociona, con una escenografía imponente, un vestuario precioso y un trabajo técnico espectacular (aunque el director abusa a ratos del primer plano y la cámara en mano). Sus escenas con esos diálogos cantados traspasan la pantalla y se adentran en el corazón del espectador hasta provocar la lagrimita (quien no la haya visto aún debe saber que es mejor llevar pañuelos de más). Los actores están maravillosos e incluso Russell Crowe, cuyo nombre no me encajó en un principio en este proyecto, ejerce de digno malo malísimo inspector Javert con gran fuerza y convicción.
Quizá la trama romántica desarrollada en la tercera parte del film entre Éponine, Cosette (Amanda Seyfried canta deliciosamente bien y ya he dicho en alguna ocasión que por ella siento debilidad, pero está algo desaprovechada aquí) y Marius (Eddie Redmayne) sea a todas luces la más aburrida de una película que dura 170 minutos y en algunas partes centrales se hace un poco pesada.
En líneas generales, ‘Los Miserables’ es una película más que correcta en su conjunto, pese a algunos ‘peros’ en su desarrollo que no le pueden dar el calificativo de ‘musical definitivo’ y con un final en el que el director patina un poco convirtiéndolo en un cierre un tanto difuso (no lo desvelaré para no adelantar datos a quien no la haya visto y piense hacerlo). No obstante, el brillante trabajo de los actores, los espectaculares números musicales, el meritorio trabajo técnico y la gran puesta en escena de Tom Hooper, eleva el nivel de la película y la convierte en una propuesta más que interesante para todo amante del musical y en especial, del séptimo arte.








