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martes, 22 de octubre de 2013

Las Brujas de Zugarramurdi: Una divertidísima locura de Álex de la Iglesia

Aprovechando la excepcional ocasión que se nos presenta una vez al año de mano de “La Fiesta del cine”, que nos permite ir a nuestras salas favoritas por solo 2,90 €, y después de una larga cola (para que luego digan que la gente no va al cine porque es una pirata... Esto demuestra como unos precios bajos mueven al personal...) pudimos ir a ver Las Brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia. Y nos gustó. Mucho.


De la Iglesia me parece un muy buen director de cine, algo así como el Tarantino español, pero su filmografia es un tanto irregular, de manera que no suelo lanzarme a sus películas sin “documentarme” previamente y decidir si esta película me va a gustar o no. Soy fan del director cuando se pone en modo desmadrado, como ocurría en El Día de la Bestia, La Comunidad o, en cierta manera, Balada Triste de Trompeta, pero no me gusta cuando se mete en otros géneros que no se si le son menos cómodos o, por intentar agradar a todos los públicos, pierde su esencia (como es el caso de Los Crimenes de Oxford, que es correcta pero aséptica, y no perdura en la memoria).

Empezamos bien: un atraco en el centro de Madrid a cargo de Jesucristo, el soldadito de plástico, Bob Esponja, Minnie Mouse... y un niño.

En Las Brujas de Zugarramurdi, como digo, el director retoma su lado salvaje, y nos guía por el camino de unos atracadores de un “Compro Oro” que deciden huir hacia Francia, sin saber que por el camino se encontrarán con su particular aquelarre, y que no es bueno que las brujas te pongan en su punto de mira...

¿Qué es más peligroso... una bruja mala o una posesiva?

La película tiene un humor de brocha gorda con toques bastante "gore" que a mi me hizo reírme durante prácticamente sus dos horas de duración, y todos los personajes tienen sus momentos de gloria. Curiosamente todos los actores están bien, desde Mario Casas y Hugo Silva, los indiscutibles protagonistas y sufridores de las iras de las brujas (curiosamente digo porque ninguno de los dos a priori me llamaban la atención y mira tú por dónde, aquí me sorprendieron), siguiendo por las brujas “principales” (la primera aparición de Carmen Maura, cuando se mostraba como una indefensa señora que busca a su madre me pareció mondante, Terele Pávez está grandiosa y Carolina Bang destila sensualidad y consigue ganarte con una sola frase “¿pero tú que haces?”). Y luego seguimos con el resto de personajes: Macarena Gómez repartiendo medicamentos como una loca y buscando a su hijo, Santiago Segura y Carlos Areces en plan travesti, Secun de la Rosa y Pepón Nieto como una pareja de policías que buscan a los criminales,... todos encajan en este puzzle a la perfección, que tiene un espacio hasta para que, de fondo, aparezca nuestra galerista y amiga de Alaska favorita: Topacio Fresh.

Tres generaciones de brujas bajo el mismo (y fatalmente conservado) techo

Si bien hacia el final tal vez la película pierde un poco el ritmo (supongo que no se puede mantener la adrenalina a tope durante dos horas, de alguna manera habrá que acabar) está claro que Zugarramurdi le va a dar a Álex de la Iglesia muchas alegrías, porque aunque no sea una película para todos los públicos, a los que les guste les gustará mucho. Las carcajadas que se escuchaban en la sala lo garantizan.

Reflexión: Si David Lynch montó Mulholland Drive para poder ver la escena "boller" entre Naomi Watts y Laura Harring (que tanto hemos celebrado)... ¿no habrá querido hacer lo propio de la Iglesia con Mario Casas y Hugo Silva y que vivieran su própia "Noche de Amor"? Quien sabe... es inquietante...

domingo, 19 de julio de 2009

Fuga de cerebros

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¿Qué tal amigos de El Rotoscopio?

¿Alguién ha dicho alguna vez que en España no tenemos celebs? Si es así, ¡yo estoy aquí para desmentirlo!

Desde hace unos años, la televisión se ha convertido en una fábrica de caza y lanza talentos en potencia. Caras y cuerpos jóvenes, esbeltos, de belleza insultante para el más común de los mortales, aunque de talento discutible.

En cuestión de días los Maxi Rodríguez, Ana de Armas, Mario Casas, Ana Polvorosa, Jon González, Amaia Salamanca, o Martín Rivas, han pasado de ser meros desconocidos a ocupar las portadas de las revistas para adolescentes Superpop o Nuevo Vale. ¡Incluso han tenido sus primeros encuentros con la prensa rosa!

Pero estas estrellitas relucientes no solo hacen televisión, si no que también han tenido la oportunidad de estrenarse en el mundo del cine. Y es que a finales de la pasada temporada primaveral llegaron a la cartelera española dos estrenos destinados al público joven, protagonizados por nuestra cantera de post-adolescentes: Mentiras y Gordas, y Fuga de Cerebros.

No puedo hablar de la primera, porque aún la tengo pendiente y siendo obra de David Menkes y Alfonso Albacete sé que no me gustará, pero las escenas tórridas las tendré aseguradas. En cambio sí lo haré de la segunda, que la tengo calentita-calentita, vista esta misma semana.

Fuga de cerebros está dirigida por Fernando González Molina y protagonizada por Mario Casas (Los hombres de Paco), Alberto Amarilla (Mis adorables vecinos), Amaia Salamanca (Sin tetas no hay paraíso), Gorka Lasaosa (Gominolas, Infidels) y Canco Rodríguez (Aída).


El argumento es el refrito y más que refrito cuento del 'personajillo' que en toda su vida académica (colegio e instituto) ha sido el feo con aparatos en las piernas y en los dientes, y que se ha pasado los años enamorado de la misma chica: la rubia, guapa, lista y sexy. Sus amigos, como no podía ser de otra manera porque si no, no habría película, son los más marginales del planeta tierra: el gitano ingorante, el ciego que no para de pegarse ostiones y el inválido que va en silla de ruedas. Total, que acaban el instituto, a la chica le dan una beca para estudiar medicina en Oxford, ¿y qué hacen los colegas? Falsifican los documentos para irse a estudiar a Oxford sin que ella lo sepa, ¡todo un planazo para no dejar escapar a la chica de los sueños del protagonista! Lo que después pase en el campus universitario es algo que no revelaré, por si os habéis quedado con ganas de verla.


El interés que puede tener esta película es, como ya he dicho unas líneas arriba, que se trata de un refrito, pero no un refrito cualquiera, sino un refrito español. ¡Ahí está la gracia! Normalmente estamos acostumbrados a ver films de adolescentes y universitarios en el contexto americano. Pero en este caso, tenemos a cinco personajes ibéricos haciendo vida académica en Oxford, y esto es algo que no habíamos vivido en el cine español. Además cuenta con secundarios de lujo como Joan Dalmau, Álex Angulo, Antonio Resines, Fernando Guillén, Asunción Balaguer, y el reencuentro de un matrimonio televisivo: José Luis Gil y Loles León.

Los secundarios Loles León y Álex Angulo

La calidad de las interpretaciones deja bastante que desear, es cierto. Me queda la duda de saber si Canco Rodríguez actua y es fiel a lo que requería su personaje, o realmente es así en su día a día, porque de El Barajas de Aída a El Cabra de esta película, no hay muchas diferencias. Otra cuestión será saber qué pasará con el futuro profesional de Mario Casas, un chico muy guapo, y muy fotogénico, pero con poca gracia interpretativa.

Yo os animo a que la veías, simplemente por vivir la experiencia del refrito español y ver a nuestras stars en otro medio que no es la televisión. En este sentido no os defraudará más que otras americanadas parecidas.

Puntuación El Rotoscopio: 4/10
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