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miércoles, 28 de enero de 2015

5 cosas que pedirle a la quinta temporada de American Horror Story


Hace unos días finalizó la cuarta temporada de American Horror Story, rebautizada esta vez como Freakshow, y dedicada, como su nombre indica, a los ferias de fenómenos (freaks). Ha sido una temporada que, a mi humilde opinión, se ha comido con patatas a Coven (tampoco era muy difícil), pero no ha llegado al nivel de Murder House o Asylum.

A pesar de todo, y más allá de valorar esta temporada "como tal" (que tendríamos mucho que rascar), lo que queremos desde el Rotoscopio es hacerle al señor Ryan Murphy cinco sugerencias, que harían que, sin lugar a dudas, amaramos mucho más su ficción (que para ser incondicionales ya empieza a escamarnos). Vamos allá:

1- Menos diversificar, más profundizar.

AHS ha sido una serie en la que siempre han habido múltiples personajes, con historias más o menos interrelacionadas. El problema ha venido que, desde Coven, prácticamente nos ha sido imposible "enamorarnos" de ninguna trama, porque la mayoría duraban un par o tres de capítulos, y era imposible empatizar con los personajes. Señor Murphy y compañía: tenemos claro que tienen la cabeza llena de ideas, pero en vez de avasallarnos con ellas, podrían desechar la mitad, guardarlas para futuras temporadas y centrarse en explicar mejor lo que verdaderamente importa. Ya hemos entendido que en cada temporada va a haber un grupo de gente maligna que viene a destruir a los protagonistas... ¿pero hace falta que en vez de un grupo sean 4 o 5 diferentes que lo hagan de manera simultanea? Ya lo hemos pillado...

2- Hay Manolete, si nos sabes (o no puedes) torear, para que te metes.

Sara Paulson es una gran actriz. Su doble papel de Bette y Dot en esta temporada, las hermanas siamesas, no ha hecho más que confirmar esta afirmación. Pero hay un pequeño (gran) problema: Ya sea por falta de tiempo, de presupuesto, o Dios sabe qué, las escenas "reales" que muestran a la siamesa son pocas: la mayoría de las veces se opta por utilizar trucos de cámara para no tener que sacar las dos cabezas juntas en el mismo plano. Y si bien al principio la solución es ingeniosa, llega un momento en que esta situación empieza a resultar un tanto cansina y zafia. Si por algún motivo no puedes meter a una siamesa completa el tiempo que requiere, la solución es clara: no le des tanto tiempo de pantalla que haga que al final los recursos para disimular  acaben oliendo. Como diría van der Rohe: "Menos es mas"

3- Con la música a otra parte.

Como buenos fans de Alaska y Mario, nos hace mucha ilusión que una de nuestras series de referencia haga un homenaje tan explicito a "La Bowie", como los que hace Jessica Lange en esta temporada. O deleitarnos con la bonita interpretación de Sarah Paulson de un tema de Fiona Apple... pero como ya dijimos la temporada pasada: ESTO NO ES GLEE. Por favor, NO queremos más números musicales en esta serie... ¡NUNCA!

4- ¿Alguien ha dicho miedo?
Exceptuando dos o tres momentos muy puntuales, las dos últimas temporadas han perdido casi por completo los momentos de acojone que sí había en cantidades industriales en las dos primeras. Me empieza a oler como cuando en The Walking Dead desaparecieron los zombies. A ver, no es que la serie esté mal... simplemente es que si buscamos acojonarnos y no lo encontramos... algo falla... Aunque todo sea dicho, el pasado alemán de Elsa Mars (Jessica Lange) me ha resultado uno de los momentos más escalofriantes (y por lo tanto reivindicables) de la temporada.

5- Angela, Jessica y Kathy... y otras chicas del montón

NO tiene sentido tener uno de los mejores planteles de Hollywood en tu serie y desaprovecharlo de esta manera. Vale que Jessica Lange está soberbia en las cuatro temporadas, pero si por casualidad quisiera seguir en la serie (en principio esta era la última temporada) considero que le vendría de lujo darle otro tipo de personajes, porque de momento le han tocado cuatro mujeres cortadas por el mimo patrón. Lo de Kathy Bates y Angela Bassett ya es arena de otro costal: En las dos temporadas que llegan se les ha dado personajes muy interesantes que, al final, no han tenido mayor peso en la trama y que han quedado como simples secundarias de lujo. Esperemos que, independientemente de lo que pase con la Lange, a estas otras dos se les de la cuota de pantalla que se merecen, o como mínimo, unos personajes a la altura de las actrices que los representan.

Y un poco estas son mis opiniones sobre lo que Ryan Murphy tendría que hacer para que recuperemos la pasión perdida estos dos últimos años. ¿Cuales son las vuestras?

jueves, 30 de enero de 2014

American Horror Story: Coven


Como ya he dicho en más de una ocasión en este blog, la comedia es mi predilección en lo que a series se refiere, aunque de vez en cuando, movida por recomendaciones de allegados que saben de mis gustos, hago incursiones en otros géneros a los que por mí misma sería incapaz de llegar.

Esto ha sido lo que ha sucedido con 'American Horror Story', serie de terror de la que ya habíamos hablado anteriormente y que ayer mismo ponía fin a su tercera temporada en antena.

Tras comerme en pocos bocados 'Murder House' y 'Asylum' (con mejor sabor y consistencia la segunda que la primera), esperaba impaciente la llegada de 'Coven' cual niña que no puede dormir durante la noche de Reyes. Tristemente, como sucede a veces, las altas expectativas pueden llegar a ser peligrosas y  decepcionantes...


Ryan Murphy (a quien podríamos comparar con nuestro españolísimo Pedro Almodóvar y su 'universo femenino'), es un grandísimo creador de historias con la habilidad reconocida de tejer interesantísimos personajes para mujeres. Buena cuenta de ello ha dado en 'Coven', y no nos engañó cuando lo anunció: la trama iría sobre brujas y el casting estaría formado casi íntegramente por féminas, cuyos nombres leídos seguidos provocaba ataques de corazón a los espectadores más apasionados (Jessica Lange, Kathy Bates, Angela Bassett,...). ¡Aún quedaban meses para su estreno y ya estábamos babeando!


Pero la realidad ha sido bien distinta a la idea que nos hicimos en la cabeza, y ahora que la serie ha acabado, puedo afirmar que todo me ha sabido a poco: las historias que se han ido sucediendo se han ido resolviendo a medio gas, con finales precipitados y apariciones absurdas, y con un elenco de actores desaprovechadísimo, todo aderezado con un toque cada vez más infantilizado, lejos de la solidez de la anterior temporada.

Pero como díría Madison (Emma Roberts) reconstruyendo cuerpos... ¡vayamos por partes!

La grandísima Sarah Paulson (Cordelia) ha visto reducida su participación a jugar con plantas y poco más, con un par de momentos álgidos para su lucimiento (las escenas de sufrimiento físico siempre son agradecidas para cualquier actor), y un protagonismo inesperado en el último capítulo (lo cual aplaudo porque me alegra la vista). La acompaña en 'desprecio actoral' mi querida y admirada Lily Rabe (Misty Day), quién prometia en los primeros capítulos, pero poco a poco, y muy a mi pesar, fue perdiendo interés y minutos en pantalla (ni siquiera se salva el ridículo momento con Stevie Nicks). Y completa el trío de despropósitos la pobre Taissa Farmiga, cuyo personaje a penas a aportado nada y ha sido el tipico relleno para hacer bulto, aunque al final haya sido de las pocas que acaba viva. A estas tres damnificadas por los guionistas podríamos añadir a los dos únicos representates masculinos, Evan Peters y David O'Hare, con personajes interesantes en un principio pero que, como el caso del de Rabe, han acabado siendo meras comparsas de otros (por poner un punto positivo, destacaré la presencia del culo de Peters en un par de ocasiones. ¡Buen trasero, chico!).


Por su parte, la diva del show, Jessica Lange, ha conseguido seguir siendo la mimada del grupo, aunque su Fiona tampoco le ha dado tanto jugo como lo hicieron sus personajes en las dos primeras temporadas.

Y para terminar con los actores de la 'cantera', Frances Conroy ha tenido una evolución inversa en la serie, para su mayor suerte, pues su Myrtle Snow no solo ha sido el mejor caracterizado, si no que ha ido ganando en protagonismo capítulo a capítulo, arrebatándole el sitio a la mismísima Lange y conviertiéndose en la 'dueña del cortijo'.


Más fortuna han tenido las nuevas incorporaciones de este año: Emma Roberts ha aportado frescura y desparpajo y todas las escenas que ha protagonizado han sido un golpe de aire dentro de tanta agonía; Gabourey Sidibe ha estado espléndida y solvente, especialmente divertida en las escenas compartidas con Kathy Bates. A la de 'Misery' le ha tocado uno de los papeles 'gordos' de la temporada (aunque personalmente me ha parecido de lo más aburrido), y junto a Angela Bassett (lo mejor de la serie), han sido una auténtica revolución.


En su conjunto, 'American Horror Story: Coven' me ha parecido una serie desigual (y como a mí, a esos 2000000 de espectadores que se perdieron por el camino desde que la serie empezara en octubre), con demasiados personajes y demasiadas tramas para ser bien resueltas en 13 episodios.

Estúpidamente diré que ahora que la serie ha acabado y ya conocemos quién es la nueva Suprema, espero que la próxima temporada dé más de sí. Y digo estúpidamente, porque nuevamente estoy volviendo a caer en el error que cometí esperando 'Coven'.





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