jueves, 22 de julio de 2010

Mi hermosa lavandería

Pongámonos en antecedentes: En la época en la que Margaret Tatcher era la primera ministra de Reino Unido (la película es del 85), un joven pakistaní que habita en la ciudad de Londres cuidando de su padre enfermo, tiene la oportunidad de trabajar para su tío, que regenta un taller mecánico. En este taller, empieza a ver como su tío, a pesar de sus raíces, está totalmente amoldado a la manera occidental de vivir, con amante incluida. En una de estas que el tío empieza a cogerle confianza y le propone que le lleve una lavanderia que tiene en propiedad. El joven, con ayuda de un amigo de la infancia, decide revitalizarla y convertirla en su futuro.

Entre el amigo (una especie de Skin callejero) y el chico pakistaní había habido una “amistad” (así, entre comillas) que se corrompió por culpa de la ideología del primero y la condición del segundo. A pesar de ello se ve como entre ambos existe una atracción y una tensión sexual que desarrollan durante la historia, por lo que no sabemos si es el motivo real de su desencuentro. Así pues, en la película se muestran varios problemas: por un lado el racismo, los guettos que se forman en las grandes ciudades y el concepto de familia que tiene el pueblo pakistaní, todo ello enmarcado en una historia de superación y de amor.

Considero que la película, en su momento, pudo suponer un gran avance, ya que se muestra una relación extraña, pero sincera.

Vale... la crítica me ha salido MUY light... pero es que llevo varios posts seguidos y se me agotan las ideas!

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