El domingo, por fin, pude ir a ver Cisne negro, de Darren Aranofsky, película cuyo estreno lleva retrasándose durante meses y meses en nuestro país hasta esta pasada semana. Como antaño, fui al Kursal de Igualada, ahora ya el único cine de la ciudad después de que cerrara el Saló Rosa. Y, sorprendentemente, la sala estaba llena, lo cual siempre es una alegría, excepto si está llena de adolescentes.
Como digo, llevaba mucho tiempo esperando esta película, pero sin manifestarlo en exceso, para que no se convirtiera en una pifia de magnitudes épicas como “Alicia en el País de las Maravillas” o “Nine”. Me alegro decir que, no solo no ha sido una pifia, sino que ha superado con creces las expectativas.
Uno, due, tre, cuatro...
Uno, due, tre, cuatro...Todos los actores mencionados anteriormente se nos presentan en estado de gracia, pero sin duda, la que sobresale por encima del bien y del mal es Natalie Portman, en el que dicen es el papel de su vida. Verla sufrir, sangrar, delirar, bailar,…; es como si tú estuvieras pasando por cada una de estas situaciones. No tenía candidata para el Oscar, pero ahora la tengo. Y ha ganado muchos puntos para convertirse en mi actriz de cabecera (puesto a ratos ocupado y a ratos vacante).
Verdaderamente, y sin miedo a equivocarme, puedo decir que estamos ante una de las mejores películas que he visto en años, y que pasa a formar parte automáticamente de mis películas imprescindibles.
Así que aprovechad que está recién estrenada y todos a verla al cine.


