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martes, 22 de febrero de 2011

Cisne Negro, de Darren Aronofsky

Me gustan los carteles de inspiración sovietica,
aunque aquí nos los hayan quitado...

El domingo, por fin, pude ir a ver Cisne negro, de Darren Aranofsky, película cuyo estreno lleva retrasándose durante meses y meses en nuestro país hasta esta pasada semana. Como antaño, fui al Kursal de Igualada, ahora ya el único cine de la ciudad después de que cerrara el Saló Rosa. Y, sorprendentemente, la sala estaba llena, lo cual siempre es una alegría, excepto si está llena de adolescentes.

Como digo, llevaba mucho tiempo esperando esta película, pero sin manifestarlo en exceso, para que no se convirtiera en una pifia de magnitudes épicas como “Alicia en el País de las Maravillas” o “Nine”. Me alegro decir que, no solo no ha sido una pifia, sino que ha superado con creces las expectativas.Uno, due, tre, cuatro...

La aparentemente sencilla (y simplona) historia de Nina, una bailarina de ballet con mucha técnica pero insegura, que se enfrenta a un complicado papel en el que tiene que mostrar una dualidad entre la dulzura y la perversión (el cisne blanco y el cisne negro, protagonistas de la obra “el lago de los cisnes”) que ella no puede alcanzar porqué está encallada en su faceta de “cisne blanco”. En este proceso de cambio psíquico (expresado a través de metáforas que lo convierten también en un cambio físico), intervienen su antecesora, demasiado mayor para seguir en la danza, pero en la flor de la vida (Winona Ryder), el coreógrafo de la compañía, que la fuerza a mostrarse menos inocente (Vincent Cassel), la asfixiante madre de Nina (Barbara Hershey) y una nueva bailarina que se alza como una probable amiga/rival (Mila Kunis).

Todos los actores mencionados anteriormente se nos presentan en estado de gracia, pero sin duda, la que sobresale por encima del bien y del mal es Natalie Portman, en el que dicen es el papel de su vida. Verla sufrir, sangrar, delirar, bailar,…; es como si tú estuvieras pasando por cada una de estas situaciones. No tenía candidata para el Oscar, pero ahora la tengo. Y ha ganado muchos puntos para convertirse en mi actriz de cabecera (puesto a ratos ocupado y a ratos vacante).
Brava!

Verdaderamente, y sin miedo a equivocarme, puedo decir que estamos ante una de las mejores películas que he visto en años, y que pasa a formar parte automáticamente de mis películas imprescindibles.

Así que aprovechad que está recién estrenada y todos a verla al cine.

sábado, 18 de julio de 2009

Heathers: Escuela de jóvenes asesinos


Buenas amigos del entretenimiento audiovisual,

Hoy os quiero hablar de una película que nos demuestra, otra vez más, lo creativos que pueden ser nuestros estimados traductores en el momento de titular cintas en otros idiomas. La película que hoy nos ocupa se llamó en su versión original, del año 1989, Heathers, haciendo referencia al grupo de niñas pijas que reinan en el instituto en el que transcurre la acción, y es que resulta que todas las muchachas que forman parte de tal selecto club se llaman Heather. En el momento de traducir el título se debió pensar que era poco clarificador, y que no mostraba la esencia de la película, y en vez de centrarse en las chicas se optó por seguir las preguntas que ha de contestar toda noticia: ¿dónde? Una escuela, ¿quién? Jóvenes, ¿qué? Asesinos. Resultado: las Heathers fueron eliminadas a favor del clarificador: Escuela de Jóvenes Asesinos.

Después de disertar sobre el título, vayamos al asunto: el argumento. Verónica (Winona Ryder), una joven que va al instituto y que recientemente ha pasado a formar parte del grupo de las Heathers, las chicas populares del instituto que tienen todas el mismo nombre (atención, una de ellas es la mismísima Shannen Doherty, conocida por su participación en Sensación de Vivir y Embrujadas) se va dando cuenta que odia su posición social y que era más feliz cuando no era popular, porque siendo popular se ve obligada a “maltratar” a sus antiguos amigos. En esta duda existencial aparece J.D. (Christian Slater), un chico misterioso por el que empieza a sentir algo especial, y es que él sabe como solucionar los problemas que tiene Verónica. La extraña pareja empieza a aniquilar a los sujetos molestos del instituto, fingiendo que es un suicidio, lo que acaba por poner de moda el suicidio entre la juventud, y así entran en un espiral de muerte y dudas existenciales que todo adolescente ha tenido alguna vez.

La película se ha quedado un poco anticuada (por los cardados, el vestuario,…), pero su mensaje es transportable a todas las épocas. La lucha de clases siempre ha existido en los institutos, y que mejor manera que mostrarla con una buena dosis de humor negro.

La verdad es que dejando de lado la estética, es un filme más que interesante que os recomiendo a todos, ya que es una joya oculta. Especial mención a la escena de la muerte de los dos jugadores, en la que los asesinos simulan que són pareja. Muy grande.

De verdad que os recomiendo que la veáis, si podéis superar las hombreras…

Pasad un buen fin de semana.

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