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viernes, 8 de mayo de 2015

El curioso incidente de Julio Manrique


Un mes después de su estreno en el Teatre Lliure de Gràcia, esta semana tuve la oportunidad de asistir a una de las representaciones de 'El curiós incident del gos a mitjanit'. Mi interés por el montaje era mayúsculo desde que se anunció su llegada a las tablas barcelonesas, no solo por el amor que le tengo al libro de Mark Haddon, si no también porque quién cogía las riendas del proyecto catalán era, ni más ni menos, que el efectivo Julio Manrique. Así pues, mis espectativas eran altas, aumentadas día a día por las muestras eufóricas de otros espectadores en las redes sociales, por los entusiasmados comentarios de allegados que habian corrido a verla antes que yo, y por la locura en la venta anticipada de entradas, que ya le ha asegurado su vuelta a la cartelera la próxima temporada.


Pero como suele pasar casi siempre, esperar demasiado de algo no es bueno, y ni siquiera la conjunción de elementos aparentemente perfectos como una buena historia, un director con aplomo, y unos actores solventes, han sido garantía para satisfacer mis ilusiones. Para entender este desencanto, iré por partes.


Para empezar, la duración del montaje me colocó en posición de alarma. Dos horas y diez minutos, más un cuarto de hora de descanso, es excesivo y el resultado final se resiente. Manrique aprovecha bien el timing del que dispone para presentarnos las peripecias del joven Christopher en busca del asesino que mató al perro de su vecina en la primera hora, y el viaje que éste emprende a la capital británica en busca de su madre, en la segunda. Ambas partes están claramente diferenciadas técnica y escenográficamente, hasta el punto de parecer dos obras diferentes, pero que encajan a la perfección. A su vez, las dos tienen elementos muy interesantes que abducen al espectador fácilmente (la recreación del metro londinense, las videoproyecciones, el gran partido que se les saca a unas simples pizarras o las escenas donde la acción transcurre en el piso de la madre y se concatenan a través del juego de luces, resultan atractivas y muy bien resueltas). Sin embargo, la narración se atasca a ratos por la sobredosis de otros recursos que, en cantidades pequeñas, hubieran sido más efectivos: la batería en su intento de contribuir a incrementar los momentos de tensión (¿inspiración u homenaje a la recientemente oscarizada 'Birdman' de Alejandro González Iñárritu?) desquicia hasta elevar nuestra desesperación a infinito. La escena en la casa materna es larguísima y los 'fogonazos de luces' agotan, y la aparición del padre intentando evitar que el chico se marche a Londres es, tal vez, innecesaria, como también lo es algún que otro momento que aporta poco o nada.


Así mismo, podría parecer que la opulencia técnica choca con un cierto regusto a estar ante una obra de instituto, donde el alumno que no tiene frase se encarga de mover el foco, y el que no actua hasta el siguiente acto toca las palmas junto a la orquesta para crear mayor ambientación. Sin embargo, la combinación no es suicida en absoluto. Todo está bien engranado y no se deja nada a la improvisación.


En cuanto a las interpretaciones, si bien el actor protagonista (Pol López) está sobervio (si no llega a ser así, la obra no pasaría de mediocre), el resto de actores está simplemente correcto. Sí cabe destacar a Carme Fortuny, encarnando adorablemente a la Sra. Alexander, y a mi querida Mireia Aixalà, voluntariosa y muy entregada en todos los roles que le toca interpretar. Apartado a parte merece mi también querida Cristina Genebat, quien derrocha la habilidad de hacerme sufrir, y no precisamente por regalarlos una actuación emotiva como madre del joven autista, si no más bien por todo lo contrario.


Ante este galimatías, 'El curiós incident del gos a mitjanit' es una obra que está bien, pero ni de lejos es la mejor que nos ha dado Manrique. En manos del espectador queda la voluntad de querer sobrevalorarla, o de darse el gustazo de exceder a las pasiones y regalarle standing ovations a tutiplén.


sábado, 19 de abril de 2014

Placeres culpables: Anna Gras-Carreño


"¡Esta hora no es para correr!". Estas seis palabras las pronunció esta semana la editora sustituta de los informativos matinales de la cadena de televisión en la que trabajo cuando, a las 6.30 de la mañana, en plena preparación de los contenidos, se produjo un momento de crisis general y trató de calmar a toda la redacción. A mí me gustó tanto la frase que la he adoptado como filosofía de vida 24/7 (excepto los domingos por la mañana, que entonces me lo saltó porque me toca sesión de running y ahí hay que sudar). Pero este es otro momento, no es domingo, y no es horar para correr, por lo que tengo mucho tiempo por delante para escribir en el blog.

Aunque el título del post ya no genera sorpresas, la persona de la que hoy voy a hablar me ha provocado muchas dudas por no saber en qué sección encajaria mejor, además de darme bastante trabajo de documentación durante algunos días (pero soy documentalista y esto ha sido la mejor parte).

Por un lado, tenemos 'Todo el mundo quiere a...', donde mi co-blogger les dedicó alabanzas a personajes tan dispares como Juanita Solís (la niña de Eva Longoria en 'Mujeres Desesperadas), Dolly Parton y Natalie Portman. Pero definitivamente esta sección le quedaba demasiado grande a 'mi actriz', ya que no todo el mundo la quiere o, siendo más positivos, solo la quiero yo y yo no represento a todos (solo me baso en una intuición, al no tratarse de alguien demasiado conocido). Por otro lado, creamos los agradecidos 'Placeres culpables' que siempre dan cabida a nuestro fanatismo más caprichoso y del que yo solo he hecho uso una vez para hablar de Zooey Deschanel. Así que finalmente, y después de intensas investigaciones entorno a 'mi personaje', decidí que esta sección encajaba como un guante: profesionalmente ha sido toda una revelación y también personalmente (cosas de mujeres...), por lo que sí, es un total Placer Culpable de aqui a la luna ida y vuelta.

Todo empezó cuando el fin de semana pasado el Sr. Rotoscopio y yo fuimos al teatro a ver 'La Ratonera', especialmente motivados después de que una de nuestras amigas nos dijese que la había visto siete veces (aunque no nos salen las cuentas y no tenemos muy claro ni cuándo ni dónde empezo con este vicio). 


Pese a que el factor público no jugó a mi favor en mi zona (la gente era demasiado ruidosa y me costó concentrarme en lo que estaba pasando en el escenario), la obra me encantó en su conjunto y la acabé disfrutando muchísimo. El caso es que, involuntaria y contrariamente a lo que había imaginado antes de entrar, me vi atraída por una de las actrices de la obra, de la que solo conocía el nombre por haberlo leído en la prensa pero a la que no había visto trabajar antes. Y entonces quedé doblemente atrapada: 1.por la propia historia de la obra y 2.por el halo de misterio de la enigmática actriz que estaba interpretando a la enigmática Srta Casewell.  

Anna Gras-Carreño tiene una trayectoria corta y con mucha comedia encima. Los dos títulos teatrales más sonados en los que ha participado han sido 'El sopar dels idiotes' ('La cena de los idiotas') y 'Toc Toc', mientras que en televisión se la ha podido ver en algún capítulo de 'Polònia', programa de la televisión autonómica catalana, y en 'Señoras que...', una serie de sketches de humor muy divertida pero muy maltratada en horario y relegada a Neox.

Como no somos TMZ, para conocer más 'a fondo' a mi placer culpable habrá que ponerse a buscar como lo he hecho yo. Por mi parte solo espero que, ahora que sabemos que existe, le den muchos trabajos, podamos seguirla y dedicarle un próximo post, esta vez en 'Todo el mundo quiere a...".      


@virhouse

lunes, 8 de abril de 2013

Vamos al teatro: La Dona vinguda del Futur

Por fin este pasado sábado pude ir, antes de que hicieran su última función, a ver la obra La Dona vinguda del futur, que llevaba un mes representándose en el TNC, y que ha sido escrita y dirigida por Marc Rosich y cuenta con canciones compuestas por Guille Milkyway para la obra.

Beth es La Dona vinguda del futur,
y su traje es tan colorido como el resto de la obra.
Muy fans del vestuario del espectáculo.
(todas las fotos de este post estan extraidas de http://www.tnc.cat/es/la-dona-vinguda-del-futur)

La Dona vinguda del futur es una obra de ciencia ficción con toques musicales muy popies (las canciones recuerdan mucho a La Casa Azul) y muchísimo colorido, en el que una peculiar familia “tradicional” (de las que tradicionalmente desayunan viendo la tele y comprando todo lo que en ella se anuncia) reciben por sorpresa a una extraña mujer del futuro que se escapa de un anuncio para ofrecerles un excelente producto antimanchas, pero que ante las insistentes preguntas de la familia se ve atrapada en el presente y no puede volver a su casa. Los personajes de la obra intentan devolver a la mujer a su futuro, que aunque parezca extraño, tampoco se diferencia tanto del presente en el que están viviendo.

La obra cuenta con cinco actores (Jordi Brunet, Marc Pujol, Míriam Puntí, Gretel Stuyck y Beth Rodergas), y todos están fantásticos y divertidísimos, tanto en su faceta humorística como dando vida a las canciones que forman la obra. 

En el futuro todo se paga con tarjetas de colores
que reducen la interacción entre las personas.

Y lo que más me gustó de la obra es que el público era la cosa más heterogénea que he visto en mucho tiempo: niños pequeños, jóvenes y no tan jóvenes, grupitos de gente mayor,... supongo que cada uno con una motivación diferente, pero todos con ganas de pasar un buen rato y salir con una sonrisa del teatro.

Albert Einstein tiene mucha importancia en el desarrollo de la obra... no os diré porqué...

De momento la obra ya se ha acabado de representar en Barcelona, pero supongo, y espero, que salgan de gira, porque merece mucho la pena.



Muy recomenda para niños y adultos que, como yo, tengáis un poco de síndrome de Peter Pan.

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