¿Puede una actuación majestuosa sostener una película? Con todos los demás elementos en contra, no.
Cuando empezamos a ver imagenes de Meryl Streep caracterizada de Margaret Thatcher, a todos nos llegó el “tufillo” a nominación a los Oscar: Caracterización, biopic político, Meryl,... todo a favor.
La Streep, como siempre, se luce en todo su esplendor, y acaba resultando el único motivo para aguantar una película con el peor enfoque del mundo. Si a Phyllida Lloyd ya hubo quien la criticó por su dirección en Mamma Mia!, ahora se ha ganado las críticas a pulso, porque no lo podría hacer peor ni a propósito.
El punto de partida (la Margaret actual, con demencia senil) no es el mejor si quieres recorrer la vida y las “gestas” de un personaje político, pero es que si encima mezclas las alucinaciones de una persona demente con recuerdos vagos del pasado, como pinceladas, te das cuenta que no llegas a conocer al personaje, ni ver lo que le pasa ni nada. Solo ves a una persona que fue algo y ahora se debate con una enfermedad, pero ni su escalada, ni sus años de triunfo, ni su caída son fruto de nada. Simplemente pasan y muchas veces no sabes en que momento de la vida estás. Nunca un flashback había sido utilizado de una manera tan pésima.
Supongo que hacer un biopic cuando la buena mujer vive no ayuda mucho a ser ácido, pero para hacer esta patochada se la podían haber ahorrado. Da lástima ver como la Streep se ha esforzado tanto en un papel que desentona totalmente con la mediocridad de la cinta.
Primera decepción del año. Creo que podría hasta ser nominada a los Oscar y a los Razzies a la vez...
