Dice mi madre que las ideas flotan en el aire.
Algo así debió ocurrir ayer. Os pongo en antecedentes: Era de noche, y me senté, tarde, como siempre, a ver Ugly Betty en Cuatro. Un nuevo capítulo de una nue
va serie que no había visto. Y entonces apareció ella. Y supe qué iba a pasar. Lo supe gracias a varias noticias ya desfasadas que hablaban del cameo en su estreno americano. A pesar de adelantarme a los acontecimientos yo conseguí ser feliz.
En ese momento, mientras yo era feliz, mi amiga N. estaba viendo exactamente lo mismo, y en ESE momento me crucé en su pensamiento. No se si fue que detecto mi felicidad flotando en el ambiente cual feromona primaveral, o simplemente es que me conoce de sobras, pero la cosa es que ella y yo sabíamos, sin tener idea de ello, que estaba esperando este momento.
Llegados a este punto os preguntareis de qué estoy hablando, y como ya he sido suficientemente enigmático, os voy a dar la respuesta. Ayer, la mexicana Salma Hayek, clara representante del sex appeal de la mujer latina y admirada actriz de carácter desde su interpretación de la pintora Frida Kahlo en Frida, hizo su primera aparición (dicen que serán seis) en la comedia Ugly Betty, que ella misma produce. En su primera escena entró, lanzó una mirada felina, cogió un ascensor, le derramaron un café encima y… me enamoró…
Y para muestra un botón:
Y que queréis que os diga, yo pensaba que la serie no seria gran cosa, pero si hasta a mi amiga V. le gusta la serie… ¡Por algo será!
A disfrutar de la buena televisión, y grandes cameos como este.