martes, 23 de agosto de 2011

Una deliciosa vuelta a la infancia: Super 8


Este fin de semana, en riguroso estreno, fui a disfrutar de Super 8, esta producción de Steven Spilberg dirigida por J.J.Abrams (el padre de LOST) que nos transporta a los clásicos de los 80 como los Goonies o E.T.

Sin ningún disimulo, esta película es un claro homenaje al cine que se hacia en los ochenta: la pandilla de amigos, las aventuras, los extraterrestres y los zombies. Pero todo ello está conjugado con una manera de hacer cine muy actual (se nota la huella “Lostiana” del director) y se agradece que para contar una historia que a priori no parecía original se haya optado por hacer protagonistas a la pandilla de niños, siendo así la cinta una vuelta a nuestras aventuras infantiles.

La trama a la que aludía anteriormente es la siguiente: una pandilla de amigos preadolescentes están grabando una película de zombies (de ahí el título, haciendo alusión a aquellas cámaras de video), cuando convencen a la chica guapa del colegio para que los lleve en coche a una estación de tren lejana para grabar unas tomas. En estas que a media escena se produce un terrible accidente ferroviario (impresionante) y se ve que algo sospechoso ocurre… y hasta aquí puedo leer (de verdad, la película es demasiado nueva para hacer ningún spoiler…).

Drew Barrymore y compañía a punto de encontrar a E.T.

Tengo que deciros que me ha parecido una película con mucha tensión, que te venían ganas de seguir viendo (sí, como Lost pero con más preadolescentes, es decir, diversión sin reservas) y tenia muchos momentos desternillantes (me estuve riendo con una tontería sobre unos perros fugitivos durante más de dos minutos… y continué fuera del cine). Y también hay muchos homenajes (a E.T., al Walkman, a Blondie,…)

Si queréis pasar un muy buen rato, os recomiendo esta película, que es de lo mejorcito que he visto este año junto al Cisne Negro.

jueves, 18 de agosto de 2011

Machete

Al fin he roto la maldición de ver una película horrible (o aburrida) detrás de otra. Miré encima de la mesa todas las películas que tenia por ver y me llevé las manos a la cabeza… nada me motivaba lo más mínimo… así que las devolví a la biblioteca y decidí ponerme a pensar en algo que me motivase de verdad. Y me acordé que tenia pendiente “Machete”, de Robert Rodríguez, una película pretendidamente de serie B con tiros, machetazos, tías buenorras y un argumento absurdo… ¿qué más se puede pedir?

Esta película nace a raíz del proyecto “Grindhouse”, que unió a Rodríguez con Quentin Tarantino para realizar una sesión doble de cine cutre que dio lugar a las irregulares pero disfrutables “DeathProof” y “Planet Terror”. Si en nuestro país las películas se hubieran estrenado “como tocaba” (es decir, juntas, y no separarlas para pagar dos entradas) podríamos haber disfrutado en el cine de los trailers falsos creados para separar las películas, y es que en uno de ellos hablaba del personaje de Machete, que se acabó convirtiendo en la película de la que hoy os estoy hablando. Pero el proyecto no funcionó bien en los USA y aquí nos tuvimos que dar con un canto en los dientes.

Pero vamos a hablar de la película, que llevo mucha paja para poca chicha. Machete (Danny Trejo) es un federal mexicano que ve como la mafia mata a su mujer ante sus ojos. Años más tarde, cuando ya no forma parte del cuerpo (que da apoyo a la mafia) ha cruzado la frontera hacia los Estados Unidos, y ve como sus compatriotas son asesinados en el intento de entrar al país, y como los políticos apoyan y participan de estas prácticas. En estas que un desconocido le ofrece una importante suma de dinero para que liquide a un senador del estado de Texas, y justo cuando va a realizar el encargo… se da cuenta de que todo es una trampa muy bien urdida. Hasta aquí puedo leer.

Si? Pues te reviento!

En la película encontramos al señor Danny Trejo dando vida a machete (aunque tampoco es que actúe mucho… con ese físico da miedo sin que haga nada…), pero también aparecen una serie de invitados “Deluxe” que no se tienen que esforzar mucho para clavar sus papeles (ahora veréis porqué): Jessica Alba es una policía de inmigración macizorra que se verá en una encrucijada al estar luchando contra su propio pueblo. Michelle Rodríguez es algo así como la líder del movimiento en contra de las leyes de inmigración, como el cerebro pensante que le permite tener ramalazos sexys y poner al cabo de unos segundos cara de perro. Robert de Niro es el senador en apuros, un pelele en manos de Jeff Fahey (Lapidus en Lost) su mayor inversor en la campaña con intenciones ocultas y una hija, Lindsay Lohan, que básicamente es una yonqui que se pasea en tetas por la película sin más. Y falta otro de los malos malísimos, Steven Seagal es el capo de la mafia mexicana, y el enemigo público de  Machete. Y creo que así, más o menos, os podéis hacer una idea de la magnitud de los personajes que aparecen.
Oooohh!! Creo que me ha salido una cana!

Aparte del cachondeo, que es mucho, la película tiene un fuerte componente de lucha social, haciendo patentes las dificultades que atraviesa el pueblo mexicano para traspasar la frontera. Aunque claro, entre la sangre y los desmembramientos es difícil de ver.

La he disfrutado bastante, algo menos quizá que las predecesoras, pero estaría encantado de que hicieran secuelas, porque es una película notable.

martes, 16 de agosto de 2011

Recuerdos del AyezzzzZZZ....



Nunca había visto una película del Estudio Ghibli que se pudiera considerar mediocre. Hasta este fin de semana. Es lo que tiene entrar en una mala racha, que no hay manera de salir. Y sino que le pregunten a Víctor Sandoval...

Pues la cosa es que el sábado a la tarde, después de comer, me puse a ver “Recuerdos del Ayer”, una película del estudio que ha producido a Totoro y a Ponyo, estrenada en el año 1991, y que es tan cursi como su título indica.

La trama no es excesivamente interesante: una chica de 27 años que trabaja como oficinista en Tokio se va de vacaciones en verano al campo, para ayudar en las cosechas. Este viaje le recuerda a su infancia, y se va desarrollando a la vez una trama sobre su vida adulta y las reflexiones sobre su pasado. Es una cinta muy fácil de seguir, pero que se va por las ramas: busca la lagrimilla, o el momento de reflexión, pero las situaciones que nos ofrece tampoco están conectadas entre sí de una manera muy eficaz.

En algún momento me reí con algunas de las ocurrencias que se explicaban, pero por lo general me pareció bastante aburrida y sin el toque de gracia que suele tener el estudio.

La apruebo, pero por los pelos, y solo porque la historia es adulta (¡por una vez!) y al final acaba de una manera aceptable.

jueves, 11 de agosto de 2011

Agosto, mes de series


Tengo amigos que son unos flipados de las series: están super al día de todo, saben que día se estrenan en Estados Unidos, cuando las pueden ver los primeros,... a saco. Como para algunas cosas también soy un poco excesivo, pues los entiendo, pero con las series voy muy a mi ritmo, y el mes de agosto me sirve para ponerme al día.

El principal problema que tengo con las series USA (se entiende, las españolas en muchos casos son para darles de comer aparte) es que me cuesta seguirlas a un capítulo por semana (por culpa de LOST), pero si no tengo capítulos para ir viendo “de continuo” pues se me olvida que las estoy viendo y las dejo tiradas. Total, que llega el verano y (por suerte) las series se van de vacaciones, y ahí estoy yo para recuperar el tiempo perdido.

Este verano tenía el compromiso de acabar entre finales de julio y principios de agosto las tres series que tenía a medias: Modern Family, The Big Bang Theory y Glee. A día de hoy puedo garantizar que ya he conseguido esa meta.
Anteriormente en Wisteria Lane... a no... que no es esta...

Modern Family en su segunda temporada sigue una dinámica exactamente igual que la primera, mostrándonos la vida de estas tres unidades familiares que forman a su vez una gran familia. Como serie de humor es de lo mejorcito que he visto en mucho tiempo. Especialmente destaco a Sofia Vergara en su papel de Gloria, la mujer latina y sexy del padre de familia, en un papel en el que se juega mucho con las diferencias culturales y del lenguaje y que más me ha hecho reír durante esta temporada. Una revelación.
Mi nombre es Don, Shelly-Don...

Respecto a The Big Bang Theory, en esta cuarta temporada seguimos con las aventuras de este grupo de frikis, aunque para añadir nuevas dinámicas los guionistas se sacaron de la manga por una parte a algunas novietas para los protagonistas (todo muy estable, por cierto) y por otra un grupo de amigas para Penny. Y el personaje de Amy Farrah Fowler, alma gemela de Sheldon (si tal cosa fuera posible) con el que comparte dificultades para socializar. Después de cuatro temporadas la serie sigue en forma.

Poneros las pilas de una vez!!!!

Y por último Glee. Esta segunda temporada ha sido una de cal y una de arena. La cal la han dado determinados capítulos aburridos y con pretextos muy malos para incluir los temas decididos (recuerdo con especial tirria el capítulo dedicado a Britney Spears, probablemente el peor capítulo de la serie, cosa que no entiendo teniendo en cuenta el material con el que jugaban) y algunas tramas que aburren (Rachel – Fin – Quin). Por otra parte, siendo positivos, se han añadido personajes secundarios graciosos (Zizes, la gorda matona), se le ha dado protagonismo a personajes que no se habían tenido en cuenta en la primera temporada, y son muy carismáticos (Santana y Brittany) y se ha añadido al grupo “The Warblers” de un instituto contrario al Glee Club que, bajo mi punto de vista, han ofrecido actuaciones más interesantes que las del Glee. Solo si mantiene un buen pulso con los secundarios conseguirá seguir interesando, porque las tramas principales están muy gastadas.

Y este de momento es mi análisis de las series que comencé durante el año y he acabado este verano. Para más información seguid leyéndonos, porque ahora justo empiezo con la séptima temporada de mujeres desesperadas, y estoy pensando si seguir alguna otra…

lunes, 8 de agosto de 2011

Crueldad Intolerable


Los avatares del destino me han llevado a ver dos películas de los hermanos Coen seguidas. A mi, que nunca había visto ninguna película de tales reputados directores. Y que queréis que os diga, entre “Quemar después de leer” y “Crueldad Intolerable”, me sigue extrañando el porqué de ese prestigio...

La gracia de esta “comedia” de los Coen, de trama excesivamente manida, radica básicamente en que en ella aparece Catherine Zeta-Jones y George Clooney. Y nada más. Porque las correrias de una caza fortunas que se casa y se divorcia para forrarse, y el abogado matrimonial al que se enfrenta/enamora no tienen mayor interés. Como dije el otro día, vista y olvidada.

¿Qué le ve la gente a los Coen? Yo, de momento, nada.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Quemar después de leer


¿Os ha pasado alguna vez que veis una película que le gusta a todo el mundo y a vosotros no? Pues un poco eso me ha pasado con “Quemar después de leer”, aunque en realidad me encaro con la crítica más que con la gente, porque pocas personas me la han recomendado...

En esta película de investigadores con tintes de comedia encontramos a un recién despedido trabajador de la CIA que persigue al presunto amante de su mujer. Esta, mientras tanto, busca divorciarse sacando el máximo de provecho de las informaciones confidenciales de su marido, pero no tiene en cuenta que en esta búsqueda de información hay una fuga, y que dos empleados de gimnasio con pocas luces intentaran lucrarse de ello.

La historia es interesante, y el plantel de actores es estelar: John Malkovich en un estado de mala leche perpetua, Frances McDormand de solterona acomplejada, George Clooney de conquistador, Tilda Swinton de estirada y fría amargada, y Brad Pitt en el mejor papel de la película, haciendo de tonto del bote. Y a pesar de que todo es positivo… le falta algo. Tal vez sea el final, en exceso precipitado, pero uno está entretenido durante toda la película, y cuando acaba de verla no la mantiene en el recuerdo. No hace ni 24 horas que la he visto y ya se me está olvidando.

Pues eso, como dice el titulo, para quemar después de leer (o ver).

lunes, 1 de agosto de 2011

Disco del mes: 4, de Beyoncé

Seguramente muchos estéis disfrutando de unas vacaciones (merecidas o no, eso ya es otro asunto) pero a mi justo ahora se me acaban. Estéis en la playa, en la montaña o en el curro, el verano es una época perfecta para escuchar musiquita, pegarte unos bailoteos y dormir la siesta. Todo ello junto se puede hacer con el último disco de Beyoncé, 4, que nos encanta, y por eso lo nombro Disco del mes de agosto en El Rotoscopio.


Después del exitoso “I Am… Sasha Fierce”, la ex líder de Destiny’s Child lo tenia difícil, y después de ver como “Run the world (Girls)” no se convertía en un éxito, y se escuchaban cada vez mas rumores sobre retrasos del disco y tal, nos empezaba a oler a chamusquina. Pero el mundo del espectáculo es así, y cuando parece que todo va a ir mal (porque como a Lady Gaga no le ha ido tan bien como debiera parece que a todo el mundo le tiene que pasar lo mismo)… “!Zas¡” va la señorita Knowles y se desmarca con un disco muy oldschool que, sin muchos singles aparentes, se convierte un éxito que la reconcilia (por fin) con la crítica, y que a la vez es un éxito de ventas.

A primera escucha podemos ver como por encima de todo predominan las baladas, por lo que podrían haber dos facciones como en el anterior trabajo, pero en este caso entremezcladas: la parte intimista (baladas) y la parte bailable, en este caso aderezada con percusiones de infarto. Más allá de esta división obvia, yo haría otra aún más acertada: tenemos canciones sobre lo bonito que es el amor, pero también sobre lo “hijoputa” que puede llegar a ser. Y viendo esta dicotomía tengo que decir que la pareja Beyoncé – Jay-Z estarán “Crazy in Love”, pero que prefiero ver la influencia “Adele-iana” del disco que verla tan happy. Y es que las canciones felices están bien, pero las chungas… eso ya son palabras mayores.

Os hago un pequeño canción por canción, para que veáis lo que opino del disco:


  1. 1+1: Esta canción es toda  una declaración de amor en la que todo lo demás queda fuera, solo se necesitan el uno al otro. Como apertura del disco es perfecta, porque nos avisa de por donde van a ir los tiros. 
  2. I Care: Una de mis preferidas, por lo identificado que me siento en ciertos momentos con la letra. A veces  cuando quieres a alguien, intentas ayudarle en todo, pero esa persona solo te devuelve dolor y malestar, y es totalmente incapaz de ponerse en tu lugar y darse cuenta de todo el dolor que te está provocando (y si se da cuenta pasa olímpicamente). Es como si esa persona conociera tu debilidad y en vez de intentarte ayudarte se aprovechara de ello para hacerte sufrir, para luego reclamar su parte de atención. En estas últimas semanas me he sentido muchas veces como narra la canción. Temazo.
  3. I Miss You: Como la anterior, me parece desgarradora. Echar en falta a alguien y saber que está lejos es muy duro, aunque a veces es igual de duro si esa persona está cerca pero ya no es como era antes. Esta canción y I Care podrían formar un todo sobre lo complicadas que son las relaciones humanas, aunque aquí hay un cariz más optimista, para que no te cortes las venas al final.
  4. Best Thing I Never Had: cuarta balada consecutiva, y seguimos con el desamor. En este caso, cantada con la energía que da el paso del tiempo, Beyoncé se alegra de haberle dado la patada al gilipollas que le amargó la vida. Supongo que cerraría un tríptico con las dos canciones anteriores: eres un@ capull@- te echo en falta pero ya no eres lo que eras – que te den.
  5. Party feat. André 3000: Aquí Beyoncé se deja de malos rollos y se pone juguetona y sale de fiesta a ligar. Es un tema suave que no me gusta tanto como los anteriores, pero está bien.
  6. Rather Die Young: el título es un poco raruno y la canción también. Es la versión “fatalista” de 1+1. Digo fatalista porque la tía prefiere morir a estar sin su amado. Está bien, pero es de las flojas del disco.
  7. Start Over: Y esta me gusta mucho porque habla de volver a empezar una relación, pero desde el terreno casi de la suplica, del saber que una cosa está casi acabada, pero intentar volver a empezar por encima de todo.
  8. Love on top: Beyoncé está enamorada hasta las trancas. Lo demuestra en una canción feliz y Kawaii que, como todas las que son excesivamente felices en este disco, da un poco de flojera.
  9. Countdown: Esta es alegre y muy curiosa, muy Beyoncé. Un poco más movida que las anteriores, aunque la letra sea un poco tontorrona, los experimentos que hace en la cuenta atrás están logrados. Rara al principio, pero gustará después. Como me pasó en su momento con Diva o Get me bodied.
  10. End Of Time: Se acabaron las baladas (¿o no?). Con bien de percusión, esta canción es un trallazo para levantar el ánimo.
  11. I Was Here: pues no se acaban las baladas. I was here es una balada épica, al más puro estilo Halo, en el que Beyoncé habla sobre ser recordado después de la muerte. Preciosa y emotiva.
  12. Run the World (Girls): Esta ya la conocéis seguro. De letra tontuna y ritmo descoyuntante, Beyoncé nos presenta la segunda parte de Single Ladies.
I luego hay tres bonustracks en la edición especial que están bien, pero no son tan buenos como las anteriores canciones, y además ya me ha quedado un post demasiado largo, ¿no?

Por cierto, el libreto del disco es una maravilla, y viene bien cargadito de fotos muy diferentes y chulas (cada canción tiene un Photoshoot diferente).

Sed felices!

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