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lunes, 24 de junio de 2013

Mis “Guau!!” y mis “Argg!!”: Edición Cine// Dani

El propósito inicial del blog era hablar de cine. Pero por si acaso nos curamos en salud y añadimos la coletilla “entretenimiento audiovisual” que nos salvó la papeleta en más de una ocasión. Hoy, pero, vamos a centrarnos a repasar algunas curiosidades cinéfilas que nos han ocurrido durante estos cinco años de blog...


Amy, el Team Ginger y otras chicas (no tan) del montón se reparten el pastel.

Mi versión libre de Pippi Calzaslargas, un pequeño homenaje a Amy Adams

Si algo tengo que agradecerle al blog es que me ha abierto de miras y me ha permitido conocer (y admirar) a actrices “no tan convencionales” como las que seguía antes. Actores también, pero en el blog no hemos sido nunca de hablar en exceso de actores... no se si será por la linea editorial.

Sin duda, Amy Adams es la musa del Rotoscopio desde hace tiempo. Por su gracia natural y su riesgo a la hora de escoger papeles tan diferentes, incluso los más disparatados como el de los Muppets o Encantada, la historia de Giselle (nuestros favoritos), Amy se ha ganado un lugar de honor en nuestra lista.

Pero el blog me han permitido seguir a muchas otras pelirrojas (o no), gordis o no tanto, simpáticas, serias,... de todas las maneras: Jennifer Lawrence, Zooey Deschanel, nuestra odiada Kristen Stewart (que tantos artículos nos ha dado, por lo que tengo que destacarla), Naomi Watts y Amanda Seyfried (que aunque ya era conocida antes ha despuntado aún más en los últimos años),...

Todas ellas se han unido a las más comerciales (Scarlett Johansson, la malograda Lindsay Lohan,...), las más míticas (Meryl Streep, Maggie Smith,...), las cantantes/actrices-wanna be (Christina Aguilera, Mariah Carey, Kylie Minogue... y, salvando las distancias, la gran Queen Latifah) e incluso las más botoxizadas (Nicole Kidman)

Todas ellas y muchas más han ido conformando el universo Rotoscopero que todos conocéis, y que esperamos seguir ampliando durante mucho tiempo más.

La polémica Mamma Mia, que no pudo saldarse con Los Miserables.
Si después de ver mi colección de ABBA Vir sigue insistiendo en convencerme que la película no vale la pena... es que no entiende lo que quiere decir ser un FanBoy NADA objetivo...

Probablemente el pique más grande en la redacción del Rotoscopio (si tal cosa existiese) fue la acontecida a raíz del estreno de la película Mamma Mia. Yo soy muy fan de ABBA, me encantó la versión “teatral” del musical y me gustó mucho la versión cinematográfica, en la que además participaban Meryl Streep y Amanda Seyfried... ¿qué más se puede pedir?

Pues que a tu co-blogger no le vengan arcadas al pensar en esta peli. Pero eso no ha podido ser. Aunque tengo que reconocer que la tercera vez que ves la peli no tiene la misma gracia que al principio, siempre me ha parecido un entretenimiento la mar de majo... pero con Vir no hemos podido llegar a un entendimiento.

Ni que decir tiene que, después de ver Los Miserables en el teatro y aburrirme como una ostra, y enterarme que ella se enamoró de la versión cinematográfica, me resistí a cualquier intento de ver dicha película, para no reavivar la polémica.


Decepciones y truñetes “High Class”.

¿Soy el único que piensa que en Facebook tendria que haber un botón de NO me gusta?

Varias han sido las decepciones cinematográficas de este lustro, pero las que han dolido especialmente al Rotoscopio en pleno (creo) han sido tres:

Nine, de Rob Marshall: porque entre las expectativas, el hecho de ser la sucesora espiritual de Chicago y el plantel de estrellas que la conformaban, nadie se esperaba que fuese tan rematadamente mala.

Alicia en el País de las Maravillas: Tim Burton no ha vivido sus mejores años como director (a nivel creativo hablo, nada que ver con la taquilla) estos años, pero lo de Alicia fue de traca. Probablemente no ha sido su peor película... pero es muy mala. Demasiado para alguien que, en su momento, dirigió Sleepy Hollow.

La Cinta Blanca: La crítica la elevó a las alturas, pero es la película que más hemos odiado en el Rotoscopio. Sin piedad. No gustó a nadie del equipo y siempre será recordada como una mala experiencia. Ni con un palo.

Tim Burton, tu antes molabas.
Pues eso...

Tim Burton habia sido siempre mi director preferido. Por delante de Tarantino, de Lars Von Trier y de Hayao Miyazaki. Le había perdonado muchas cosas (como la versión del Planeta de los Simios que no gustó a nadie), pero el hecho que Big Fish gustase a los “no fans” y a mi “ni fu ni fa” tendría que servirme de aviso. Charlie y la Fábrica de Chocolate no dejaba de ser una versión “apañadita y comercial”, y La Novia Cadaver buscaba repetir el éxito de Pesadilla Antes de Navidad calcándola sin piedad. Sweeney Todd me entretuvo la primera vez, pero ya estaba desengañado, y una vez pagado por ver Alicia en el País de las Maravillas, ningún estreno me volvió a convencer para moverme e ir a verlas. A mi, que siempre iba a ver sus películas la semana del estreno, tengo sus libros y su filmografía casi completa en DVD... una pena para mi, pero supongo que una alegria para el, que prostituyendo su talento se ha convertido en un rentable director de estudio. Por muy Hipster que quede, “señor Burton, usted antes molaba”.

domingo, 16 de mayo de 2010

La contracrítica: La cinta Blanca, de Michael Haneke

El pasado viernes, con un espíritu totalmente gafapasta, me fui al cineforum del Ateneu de Igualada, donde proyectaban “La Cinta Blanca” de Michael Haneke. No se si por el hecho de que Funny Games (la original) me pareció una obra tan interesante como tramposa, o por el hecho que Virginia había intuido una similitud entre esta obra y la majestuosa Dogville de Lars Von Trier, pero la cosa es que intenté ignorar las ideas preconcebidas sobre la cinta y intentar verla sin exceso de confianza.

El resultado fue que pasé las horas más aburridas en el cine que he pasado en mi vida. Tanto que no merece la pena que escriba más. Virginia lo dijo todo en su excelente post sobre la película. Como ella, tengo miedo de perder el espíritu crítico, pero es que si una película lo único que puede ofrecer es su sobrevaloración, tampoco es que haya mucho que perderse.

domingo, 21 de marzo de 2010

La cinta blanca

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El 15 de enero de este año se estrenó en nuestras pantallas 'La cinta blanca', un film dirigido por Michael Haneke, que dos días después fue premiado como mejor película de habla no inglesa en los Globos de Oro.


Desde ese día y hasta la ceremonia de entrega de los Oscars, el aluvión de buenas críticas y comentarios positivos fue tal, que todo aficionado al cine, aún sin haberla visto, ya la daba como vencedora en su categoría por encima de la chilena 'La teta asustada', la argentina 'El secreto de sus ojos', la francesa 'Un profeta' o la israeli 'La última de la fila'. Finalmente, y contra todo pronóstico, 'La cinta blanca' se quedó sin la preciada estatuilla, que fue a parar, como todos sabemos, a manos de Juan José Campanella y 'El secreto de sus ojos'.

Y es que una vez visto el film de Haneke, alabado y elevado en exceso hasta la magnanimidad, una entiende el por qué no se alzó triunfador la noche del 7 de marzo.


Corriendo el riesgo de perder mi credibilidad como comentarista cinematográfica o de poner en entredicho mi sensibilidad cinéfila, he de reconocer que la película me pareció un tostón de principio a fin, una tomadura de pelo y una pérdida de tiempo. Escuché en boca de varias personas y leí de la pluma de otras tantas, que con esta película Michael Haneke volvía a demostrar que es un genio. Yo, ingenua, me lo creí, pagué por verla y al acabar me pregunté: '¿genio de qué, del aburrimiento?'.


La película, rodada en blanco y negro, se desarrolla en un pueblo alemán, justo antes de estallar la Primera Guerra Mundial. En el pueblo viven tres o cuatro familias, cada una con un buen número de hijos, a los que educan con severa disciplina. Todo parece tranquilo, hasta que se van aconteciendo una serie de echos que perturban a los pueblerinos: un incendio, dos niños torturados,... Ante tal panorama, finalmente es el profesor quien decide investigar por cuenta propia quién es el causante de tales atrocidades.


El film se caracteriza principalmente por ser muy lento y provocar el bostezo y la desesperación del espectador. A pesar de esto, muestra con crueldad algunos de los males sociales que nos rodean, a partir de una ambientación en ocasiones agonizante, que recuerda a la asfixia escenográfica y dramática de 'Dogville'. De las dos horas que dura la película, son solo tres o cuatro los momentos en los que uno/a se siente despierto y recuerda que está en el cine viendo una buena película. Durante el resto de metraje, es tal el sopor que es fácil distraerse repasando la lista de la compra, pensando en el vestuario que se va a poner al día siguiente, o maldiciéndose por no haberse sentado en una butaca de la sala de al lado.

Puntuación El Rotoscopio: 5/10
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