La historia: Zohan es un soldado de élite israelí que finge su propia muerte para perseguir su sueño: convertirse en peluquero en Nueva York. Aunque quiere dejar atrás su vida de lucha antiterrorista, se da cuenta de que no es tan sencillo escapar de sus propias raíces. A medida que sus enemigos, intentan eliminarle, todos llegarán a la misma conclusión: Zohan no sólo tiene licencia para matar, sino también para peinar.
El protagonista: Adam Sandler vuelve a regalarnos otra divertida y disparatada interpretación.
Los coprotagonistas: John Turturro, con un personaje que me hizo recordar al que interpretó en El Gran Lebowski, y Rob Schneider, insoportable como siempre.
El cameo: Chris Rock, como taxista, en una secuencia corta, corta, corta.
El personaje invitado: Mariah Carey se interpreta a ella misma, en un acto de promoción a ella misma. En este punto cabe destacar la variedad de camisetas que luce Adam Sandler durante la película, con los caretos de la Carey.
El apunte: al inicio de la película aparece un extra vestido con la camiseta del Barça. Seguro que no se le pasa por alto a ningún culé.
Lo mejor: la película es divertida, gamberra, y arranca más de una carcajada, recuperando los gags propios de películas tan geniales como Hot Shots, o Agárralo como puedas.
Lo peor: el final, especialmente la escena del grito.