Y acabo el fin de semana cinematográfico con otra francesa: Una chica cortada en dos, de Claude Chabrol.

La historia: Gabrielle Deneige vive en Lyon con su madre Marie y trabaja como “mujer del tiempo” en una cadena de televisión. Con ocasión del lanzamiento promocional de un nuevo programa, Gabrielle conoce al escritor Charles Saint-Denis, casado cincuentón que seduce a la joven nada más conocerla y enseguida se enamora de ella. A su vez, Paul Gaudens, un hombre más joven y rico, también intenta conquistar el corazón de Gabrielle.
Los protagonistas: Ludivine Sagnier (Swimming Pool), con un gran parecido físico a Sarah Poley; François Berléand (Los chicos del coro), el doble de Chumari Alfaro; y Benoît Magimel (La pianista), guapísimo y excelente actor.
El apunte: la primera escena, en coche, teñida de rojo.
El apunte: la primera escena, en coche, teñida de rojo.
Lo mejor: los actores, en especial Benoît Magimel. La escena final.
Lo peor: la típica historia de ‘hombre maduro seductor’, que tanto detesto. Los personajes demasiado estereotipados.